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¿El yoga es solo para mujeres? (Spoiler: lo inventaron hombres)

Entras en una clase de yoga y casi todo son mujeres. Pero durante siglos fue al revés: el yoga era cosa de hombres. Te contamos qué pasó y por qué cualquiera debería probarlo.

Entras en una clase de yoga, cuentas cabezas y te salen dos chicos de veinte personas. Uno de ellos es el profe.

Es una escena tan habitual que mucha gente ha sacado su propia conclusión: el yoga es cosa de mujeres. Lo dicen los amigos que prefieren el gimnasio, los padres que nunca se han tumbado en una esterilla y bastantes hombres que en el fondo tienen curiosidad pero no se atreven a entrar.

La respuesta corta es no. La larga es bastante más divertida, porque durante siglos pasó justo lo contrario.

Asistentes de After sentados en las esterillas durante una charla en un estudio de yoga

Spoiler: el yoga lo inventaron hombres

El yoga nació en la India hace miles de años y durante casi toda su historia fue una práctica de hombres. Maestros hombres que enseñaban a alumnos hombres.

El yoga que hoy se hace en los estudios de medio mundo viene en buena parte de un profesor indio, Tirumalai Krishnamacharya, a quien muchos llaman el padre del yoga moderno. En los años treinta enseñaba en el palacio del Maharajá de Mysore, y de su escuela salieron nombres como B.K.S. Iyengar o K. Pattabhi Jois, que después crearon estilos que hoy se practican en todas partes.

Cuando una mujer extranjera llamada Eugenie Peterson le pidió que la aceptara como alumna, Krishnamacharya le dijo que no. No enseñaba ni a mujeres ni a occidentales. Tuvo que intervenir el propio Maharajá para que cambiara de opinión.

La mujer que le dio la vuelta a todo

Eugenie acabó siendo Indra Devi, la primera mujer y la primera extranjera que estudió con Krishnamacharya. Y no se quedó ahí.

Tras la Segunda Guerra Mundial se fue a Estados Unidos y en 1948 abrió un estudio de yoga en Sunset Boulevard, en pleno Hollywood. Por allí pasaron actrices como Greta Garbo y Gloria Swanson, y el yoga empezó a asociarse con salud, belleza y bienestar femenino.

Ahí está buena parte de la respuesta. El yoga no es de mujeres por naturaleza. Llegó a Occidente de la mano de una mujer, en un ambiente muy concreto, y la imagen se quedó pegada durante décadas.

Clase de yoga en grupo de After con la sala llena

Entonces, ¿por qué hoy hay tan pocos hombres en las clases?

Los números confirman lo que ves al entrar en un estudio. Según el estudio Yoga in America de 2016, el 72% de las personas que practicaban yoga en Estados Unidos eran mujeres.

Las razones tienen poco que ver con el yoga en sí y mucho con la imagen que se ha construido alrededor:

  • La publicidad. Durante años, casi todas las fotos de yoga han sido de mujeres jóvenes en posturas imposibles.
  • La idea de que hay que ser flexible. Si no te tocas los pies, das por hecho que no es para ti.
  • La vergüenza de ser el único. Entrar en una sala donde no conoces a nadie y encima eres el único chico cuesta.
  • El prejuicio de que no cansa. Hasta que haces tu primera clase de vinyasa o de hot yoga.

La buena noticia es que el mismo estudio ya apuntaba que cada vez más hombres se están apuntando.

Asistentes sentados en sus esterillas durante una clase de yoga de After

"Es que no soy flexible" (justo por eso)

Es la excusa más repetida, y es un poco como decir que no vas al gimnasio porque no eres fuerte.

Nadie empieza siendo flexible. La flexibilidad no es el requisito para hacer yoga, es una de las cosas que te llevas con el tiempo. En una clase nadie espera que llegues al suelo. Se trabaja con lo que tienes ese día, con bloques o cinturones si hace falta, y cada uno va a su ritmo.

De hecho, quien más rígido llega suele ser quien más nota la diferencia a las pocas semanas.

Hombres y mujeres haciendo el perro boca abajo en una clase de yoga

Lo que el yoga le da a quien hace otros deportes

Si ya entrenas, corres, juegas al pádel o haces Hyrox, el yoga no viene a sustituir nada. Viene a sumar.

  • Movilidad. Caderas, espalda y hombros que se mueven mejor se notan en cualquier otro deporte.
  • Respiración. Aprender a respirar bajo esfuerzo y a calmarte después es útil en la pista y fuera de ella.
  • Recuperación. Una sesión tranquila a la semana es una forma muy agradable de compensar los días de más carga.
  • Fuerza de la buena. Aguantar una plancha o una postura de equilibrio un minuto entero pide más fuerza de la que parece.

Y luego está la cabeza. Una hora en la que no puedes mirar el móvil y solo te toca estar a lo tuyo sienta bien a cualquiera, se llame como se llame.

Asistente en una postura de equilibrio sobre una pierna durante una clase de yoga

Si vas a probar por primera vez

No todos los estilos de yoga son iguales, y elegir bien la primera clase ayuda a que no sea la última.

Si te gusta sudar y moverte, prueba vinyasa o power yoga, que encadenan posturas a buen ritmo. Si quieres algo intenso pero distinto, el hot yoga se hace en una sala caliente y se suda muchísimo (te lo contamos en nuestro post sobre hot yoga en Madrid). Si prefieres ir con calma y aprender bien las posturas, el hatha es un buen punto de partida.

Y un consejo práctico: ve acompañado. Entrar con alguien quita el 90% de la vergüenza.

Clase de hot yoga con luz roja en un evento de After en Madrid

Una buena excusa para probarlo: el 8 de noviembre

El sábado 8 de noviembre, de 12 a 14h, hacemos yoga en Yoga One Moncloa con un plan muy sencillo: Your phone can wait (they can't).

Al llegar dejáis el móvil antes de entrar, hacéis una sesión de yoga con posturas en pareja o en grupo y, al terminar, una pequeña reflexión sobre la desconexión y sobre cómo repartimos nuestro tiempo. Lo hacemos junto a The Balance Phone, partner de esta edición.

Es un plan para venir con alguien que te importa. Tu pareja, tu madre, tu hermano o ese amigo que lleva años diciendo que el yoga no es para él. No hace falta haber hecho yoga nunca.

Hay 40 plazas y las entradas están al 2x1, así que ya no hay excusa para venir solo. Reserva tu plaza aquí.

Asistentes charlando después de un evento de After

Preguntas frecuentes

¿El yoga es solo para mujeres?

No. Durante siglos lo practicaron sobre todo hombres. Hoy hay más mujeres en las clases por cómo llegó el yoga a Occidente y por la imagen que se ha creado alrededor, no porque sea más adecuado para ellas.

¿Hace falta ser flexible para hacer yoga?

No. La flexibilidad se gana practicando. En las clases se adapta cada postura al nivel de cada persona.

¿Qué tipo de yoga es mejor para hombres que empiezan?

No hay un yoga para hombres y otro para mujeres. Si te gusta el esfuerzo, vinyasa, power yoga o hot yoga suelen enganchar. Si quieres aprender con calma, hatha.

¿El yoga sirve si ya hago otro deporte?

Sí. Ayuda con la movilidad, la respiración y la recuperación, y combina bien con correr, el pádel, el gimnasio o el Hyrox.

¿Puedo ir al evento del 8 de noviembre si nunca he hecho yoga?

Sí. La sesión es para todos los niveles y está pensada para hacerla acompañado.

Sobre After

After es una startup de social wellness de Madrid que diseña experiencias para conectar personas a través del movimiento. Si te apetece ver qué más hacemos, echa un vistazo a nuestra agenda de eventos.

Imágenes

Sesión de hot yoga de After con luz roja